MÉTODO
Cómo verificamos
Toda verificación sigue el mismo camino: afirmación, fuente, datos, contexto, valoración. No se salta ningún paso, sea quien sea quien hizo la afirmación. Esta página explica cada paso para que usted pueda comprobar nuestro trabajo en vez de tener que creerlo. No más alto. Más exacto.
Qué verificamos y cómo elegimos
Verificamos afirmaciones fácticas de personas e instituciones que tienen responsabilidad pública o alcance público: gobiernos, parlamentos, partidos, administraciones, asociaciones, medios. Al elegir nos preguntamos: ¿a cuánta gente llega la declaración? ¿Influye en una decisión pública? ¿Se puede comprobar con fuentes primarias? Y a lo largo del tiempo: ¿estamos verificando a todas las partes? Al final de esta página hay un resumen de las declaraciones que hemos verificado, por autor y por sección.
Qué no verificamos: opiniones y juicios de valor, pronósticos, sátira, declaraciones de particulares, declaraciones del ámbito privado.
El camino de cada verificación
„Alle Menschen sind vor dem Gesetz gleich.“
- Afirmación. Registramos exactamente qué se dijo, palabra por palabra, con fecha, lugar y referencia de página: el diario de sesiones con su página, la emisión con su marca de tiempo, la publicación con su dirección y la fecha en que la consultamos. Un resumen de la redacción figura aparte, al lado, y está señalado como tal. Las omisiones las marcamos con [...]. Verificamos la frase que alguien dijo, no la frase que le atribuimos.
- Fuente. Buscamos la fuente primaria: el documento mismo, no la información sobre él. Al menos dos fuentes, al menos una de ellas primaria, cada una con su referencia: página, tabla, número marginal, marca de tiempo. Lo que quien habla indica como prueba lo comprobamos primero. Lo que citamos, lo citamos literalmente.
- Datos. Leemos lo que las fuentes dicen realmente, y hacemos las cuentas. Cuando calculamos, mostramos el cálculo. Cuando mostramos un gráfico, la serie de datos figura debajo con su fuente y la fecha de consulta. Nombramos también los datos que hablan en contra de nuestra valoración posterior.
- Contexto. Preguntamos qué falta: una referencia, un periodo, una magnitud de comparación, una definición, un ajuste por inflación, un cálculo compensatorio. El contexto que falta se documenta, no se afirma. Que falte contexto es una conclusión, no una insinuación.
- Valoración. Elegimos uno de los siete niveles según su definición publicada y justificamos cada paso: qué datos inclinaron la balanza y qué hablaba en contra del nivel vecino. La valoración se refiere únicamente a la afirmación verificada, nunca a un texto entero, a una persona o a un medio. Valoramos afirmaciones, no personas. No atribuimos intenciones.
Antes de publicar
Antes de publicar damos a la persona o a la institución cuya declaración verificamos la ocasión de tomar posición. La respuesta, o su ausencia, figura en la verificación. Indicamos la fecha, el canal y el plazo de nuestra consulta. Si excepcionalmente no consultamos, por ejemplo porque la declaración resulta ser correcta y la verificación no perjudica a nadie, el motivo figura en ese mismo lugar de la verificación.
Segunda revisión
Ninguna verificación se publica sin que una segunda persona de la redacción haya comprobado las fuentes y la valoración.
Mientras la redacción sea una sola persona, la misma persona verifica y publica. Cada artículo afectado lleva este aviso de forma visible. En cuanto exista una segunda cuenta, volverá a regir la segunda revisión.
Las siete valoraciones
Valoramos la afirmación, nunca a la persona. Seis niveles dicen hasta qué punto una afirmación está respaldada por fuentes primarias. El séptimo nivel queda fuera de la escala: dice que no lo sabemos.
| Valoración | Definición | Cuándo la damos | Qué no significa |
|---|---|---|---|
| La afirmación central queda refutada por las fuentes primarias. | Las fuentes contradicen la afirmación en su núcleo, y lo mostramos frase por frase. Cada cifra que oponemos a la afirmación lleva su referencia de página en la lista de fuentes. | No significa «mentira». Una mentira exige intención. Una afirmación puede ser falsa porque alguien se equivocó, usó cifras desfasadas o entendió mal algo. Si fue así, no podemos comprobarlo, y no lo afirmamos. | |
| El núcleo es falso, un aspecto secundario se sostiene. | La afirmación que sostiene el conjunto contradice las fuentes primarias. Una parte de ella, una cifra de partida o una fecha, es correcta y no se puede separar sin perder el sentido. | La parte correcta no salva la afirmación; este nivel no es una «media verdad». Tampoco significa que quien lo dijo no sea de fiar. Valoramos esta afirmación concreta, no toda la obra de una persona. | |
| Algunos datos pueden ser correctos, pero la impresión general que se crea no se sostiene con los datos. | La selección, el enlace o la presentación de los datos sugiere una conclusión que las fuentes contradicen: por una selección sesgada, una comparación falsa, un periodo inadecuado o una relación que no existe en los datos. La verificación nombra siempre el mecanismo: qué impresión surge, qué omisión o qué referencia equivocada la produce y por qué los datos no la respaldan. | No significa que toda cifra de la afirmación sea errónea. No es un juicio sobre la intención ni sobre el carácter. Si alguien quiso engañar, no podemos saberlo, y no lo afirmamos. | |
| La afirmación es correcta, pero sin más información produce una imagen sesgada. | La cifra o el hecho son correctos. Lo que falta es una referencia, un periodo, una magnitud de comparación, una definición o un cálculo compensatorio que cualquiera necesita para situar bien la afirmación. El contexto que falta está documentado en la propia verificación. | No significa que el contexto se omitiera a propósito. No examinamos intenciones. Tampoco significa que la afirmación sea falsa. | |
| El núcleo se sostiene, los detalles son imprecisos. | La afirmación principal está documentada. Una cifra está redondeada, desfasada o ligeramente desviada; un periodo o una atribución son imprecisos. La imprecisión no cambia la impresión general. | No significa «casi falso». Quien oye la afirmación no queda desorientado. Si el núcleo flaquea, es otro nivel. | |
| La afirmación está documentada por fuentes primarias. | El dato central y el modo en que se sitúa coinciden con las fuentes primarias. No falta nada esencial que cambiara la impresión. | No dice nada sobre si la afirmación es sensata o importante, ni sobre si es acertada la exigencia que alguien deriva de ella. Valoramos la afirmación fáctica, no la política que hay detrás. | |
| No hay pruebas suficientes a favor ni en contra de la afirmación. | Tras una búsqueda documentada no hemos encontrado ninguna fuente primaria que respalde o refute la afirmación, y quien la hizo no indicó pruebas al preguntárselo. La verificación describe qué fuentes hemos consultado y cuál fue la respuesta. | Eso no significa que la afirmación sea falsa. Significa que no hemos encontrado pruebas. En cuanto las haya, volveremos a verificarla. |
Entre verdadero y falso hay dos niveles: FALTA CONTEXTO y ENGAÑOSO. FALTA CONTEXTO es el más leve, porque la afirmación en sí es correcta. ENGAÑOSO es el más severo, porque la impresión general contradice los datos. Este orden es una decisión de la redacción. NO VERIFICABLE queda fuera de la escala: no es un juicio sobre la afirmación, sino una constatación sobre el estado de las pruebas.
El resultado en 30 segundos
Toda verificación empieza con un resumen de dos a cinco frases claras. Nombra la afirmación, la valoración y el motivo principal. Está pensado para quien tiene poco tiempo. No sustituye al razonamiento, y no contiene nada que no esté documentado más abajo.
Qué documentos entran en el registro de fuentes
El registro de fuentes primarias contiene cada documento citado en un artículo publicado. No valoramos documentos; mostramos en qué nos hemos apoyado, con editor, fecha, referencia de página y fecha de consulta. Guardamos una copia pública solo cuando la licencia lo permite; si no, basta el enlace al original. Las reglas que hay detrás están en el estándar de fuentes.
Cómo tratamos la incertidumbre
Cuando los datos son ambiguos, lo decimos. Cuando dos fuentes solventes se contradicen, mostramos las dos. Cuando los datos son provisionales, se indica «provisional». Cuando no sabemos algo, escribimos «no lo sabemos» en vez de darle vueltas. Una verificación que esconde la incertidumbre es ella misma engañosa.
Valoramos afirmaciones, no personas
No atribuimos intenciones. No usamos palabras como «mentira», porque no podemos mirar dentro de la cabeza de nadie. Valoramos lo que se dijo, y mostramos por qué se sostiene o no.
Cómo contradecirnos
Si conoce una fuente que se nos ha pasado o encuentra un error, escriba a info@mbgglobal.com. Comprobamos cada aviso y respondemos en dos días laborables. Quien se vea afectado por una afirmación fáctica de nuestros artículos puede exigir una réplica. Nuestra política de correcciones describe el camino.